10 Efectos psicológicos que dirigen nuestra vida

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Cuando decimos que nuestras acciones sólo son el resultado de nuestras decisiones, no es del todo cierto. Después de todo, el cerebro siempre consigue engañarnos, distorsionando la percepción de la realidad.

Genial.guru recopiló para ti 10 efectos psicológicos que rigen nuestro comportamiento, muchas veces, sin darnos cuenta.

Este síndrome se basa en un experimento real: si se introduce una rana en el agua a una temperatura confortable para ella y empezamos a calentarla gradualmente, la rana gastará todas sus fuerzas para estabilizar su temperatura corporal, y cuando el agua empiece a hervir, no será capaz de saltar y morirá. Sin embargo, si la ponemos en primera instancia en un recipiente con agua hirviendo, saltará de inmediato.

Igual pasa con las personas: cuando se adentran en una situación desagradable, pero que no amenaza a su vida, prefieren soportar las pequeñas molestias constantes hasta que éstas agoten su estado emocional. Las relaciones dolorosas con seres queridos, un trabajo odioso… todo esto son trampas en las que nosotros mismos nos metemos por no tener iniciativa propia para cambiarlas.

A menudo, nuestro cerebro se aferra a las viejas ideas que ya están firmemente arraigadas en la mayoría de las personas, y se niega a digerir datos nuevos y fiables. Un ejemplo clásico: durante largo tiempo, la gente no aceptó el hecho de que la Tierra era redonda (por cierto, estas personas todavía existen). La información acerca de que era plana era más “cómoda” de asimilar para el cerebro, porque todo lo nuevo, como ya se sabe, genera miedo.

En la vida cotidiana, muchos de nosotros solemos ser extremadamente conservadores: nos es difícil separarnos de la información obsoleta e, incluso, de sentimientos que ya han perdido toda su relevancia.

Cuando las cosas van muy mal, a veces no queremos analizar el origen de nuestras desdichas, tal como lo hace el avestruz, que entierra su cabeza en la arena. Ignoramos la información negativa y preferimos no pensar en absoluto en el problema. Por ejemplo, nos alegramos de que el profesor todavía no revisó nuestro examen, simplemente, porque no queremos conocer el resultado, pensando que sacamos una mala nota.

Por paradójico que suene, el hecho de que no podamos reconocer las distorsiones cognitivas en nosotros mismos, también es una distorsión. El efecto de punto ciegoes exactamente eso. Las personas tienden a percibir los errores en el comportamiento de los demás, pero ignoran los suyos propios (incluso los más obvios). Según las investigaciones, cada persona ha experimentado, al menos una vez en la vida, este efecto.

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